sábado, 20 de agosto de 2011
Anormales
Estoy harta de vosotros, niñ@s de papá y de mamá. Seguramente vengáis de una familia en la que el papi trabaja para mantener a todos y sobra, seguramente vuestra madre siempre ha sido la típica pija involucrada en toda reunión escolar, excursión o capricho del niño/a. Típica mami cabreada si le dicen que no trabaja, porque Oh! limpia su hogar. Como todas las que también trabajan fuera del hogar, gilipollas. Seguramente al cumplir los 18 vuestro puto papi y vuestra parada y acomodada mami, os invitaran a sacaros el carnet de conducir. Seguramente nada más aprobar teníais un coche esperandoos, gracias al sueldo del trabajo por enchufe de papá y.. y.. y nada de mamá. ¿Sois más por eso? ¿Sois una raza superior por haber nacido acomodados de puta cuna? ¿Los hijos de obreros merecemos la exterminación mediante cámaras de gas? ¿No? ¿Estás pensando que no? No me lo creo.
Voy a cumplir 22 años en menos de una semana. He visto a mis padres pedir préstamos sólo para comprar un coche. Un único y exclusivo coche para toda la familia. Aquí no tenemos un coche por persona, queridos. He visto a mis padres pedir dinero a mis abuelos. He visto a mis padres lamentarse tras puertas cerradas. He visto a mis padres a punto de llorar por no poder pagarme unos estudios. ¿Y nosotros somos los inferiores? Ante una crisis de tal magnitud somos los únicos que sabemos aguantar el trago y seguir.
Estoy hartade escuchar vuestras lamentaciones, "oh! qué mal estamos!" balbuceáis en vuestra puta casa de última construcción. Estoy harta de oir quejas y lamentos de personas que salen cada fin de semana a tomar algo, al cine, a cenar, a comprarse ropa. Si antes te comprabas 5 prendas de ropa y ahora te compras 3, ¿de qué te quejas? Otros no podemos comprarnos nada a penas ni en rebajas.
Estoy hasta las narices (por no decir otra zona de mi amada anatomía), de que os sorprendáis porque no he ido a la universidad, de que me preguntéis una vez al mes si voy a sacarme el puto carnet del coche, de que os quejéis y luego me enseñéis vuestra ropa/zapatos/caprichos nuevos.
Vosotros, burgueses de mierda, no sabéis lo que es sudar, llorar y no entender tu existencia en el mundo. Vosotros traéis mierda al mundo que lo tiene todo hecho, es imposible acabar con las clases sociales, parís como conejas niños consentidos de cuna.
El día en que esta crisis finalice, los ricos serán más ricos y los pobres más pobres.
Nada va a cambiar, gracias a vosotros. Gracias.
Bienvenidos al mundo real.
martes, 16 de agosto de 2011
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Igual lo único que pasa es que te vas.
Igual lo único que pasa es que tenemos miedo. Aunque tú lo nieges.
Si conocieras esta canción desearías dedicármela:
martes, 1 de febrero de 2011
Me encanta
martes, 11 de enero de 2011
Rarezas
martes, 30 de noviembre de 2010
Porque sí

Mi filosofía de vida varía dependiendo de cómo tenga el día. De la misma forma que a veces me inflo de positivismo, otras me desinflo con más rapidez aún. Siempre he sido muy impulsiva, pero de un tiempo a esta parte he aprendido a reprimir esos impulsos, cosa que no es fácil cuando tienes mil tormentas de ideas internas que no saben muy bien por dónde salir. Esto no es ni la quinta parte de lo que transcurre por mi cabeza a lo largo del día. Sólo son fotogramas. Sólo muestro sensaciones y estados de ánimo espontáneos. Instantáneas de pensamientos y retales de sensaciones. No hay que unirlas con líneas rectas, sino con curvas. A veces tengo ideas brillantes y otras tantas (más) tengo ideas de mierda. Me gusta jugar, perderme entre juegos de palabras. Quiero que me valoren por mis acciones y mis deducciones y no por mi par de zapatos nuevos. Puedo regir y puedo someterme. Puedo hacer lo que me venga en gana. Puedo ser genial o simple. Puedo. Puedo inventar mis propias historias y recrearme con ellas. Es lo que hago siempre. Me gusta estimular a las mentes. Me gusta jugar. Podría estar jugando todo el día.. Y me da absolutamente igual que me tachen de inmadura sólo por intentar ver la vida con otros ojos. Sólo intento buscar la forma en la que las cosas son menos cosas y son más sensaciones. Son más de los cinco sentidos. Más de pelos de punta, de mariposas en el estómago, de miradas cómplices, de frío y calor, de melodías a latidos y de sabores dulces. Y no tengo límite. No intentes buscarlo. Soy lo que soy.
sábado, 16 de octubre de 2010
...pero cierto.
Señora constitución, no te lo crees ni tú.
"Sienten que están en el lugar y en el sitio equivocados. Han caído nada más empezar a andar. La crisis, que alguna vez creyeron que era cosa de los banqueros, se ha cruzado en su camino y, dos años después de hacer saltar los diques de Wall Street, ha llamado a sus puertas y quebrado sus expectativas. Toda una generación de jóvenes españoles, azotada por el paro más alto de Europa, improvisa un 'plan B' mientras ve cómo se agranda la brecha generacional, cómo el paraíso intuido se aleja, cómo empiezan a vivir peor que sus hermanos mayores, cómo se limita su acceso al trabajo, la casa o el coche, cómo se esfuerzan pero no avanzan. Y con ellos el futuro de España y de su economía"
El club de la lucha:
"Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas.La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine, o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados".
lunes, 20 de septiembre de 2010
Verano
Creo que nunca antes tuve tantas ganas de que fuera verano. Y eso que el calor me pone nerviosa, enfadica y me da por gruñir. Tampoco nunca antes me había propuesto y cumplido, no tener nada que estudiar para verano. Porque quería que fuera ese verano.
Donde el calor se aliviara en tu piscina, o en mi casa de la playa. Predominan las uñas de colores, las narices rojas y los ojos claros. Un día hasta elegí mis canciones de verano. Para esos días en que un coche es suficiente para creer que el mundo es tuyo.
Y se me calaron los huesos en un parque de atracciones. Se me congeló la lengua con una tarrina de helado de nata mientras sentada en el suelo, te observaba tocar la batería. Dibujé que te dibujaba durmiendo. Fotografié las nubes desde la ventanilla de un avión. Volví a ver las seis temporadas completas de sexo en nueva york, con la compañía y la risa de mamá.
Toqué el piano. Me fotografiaste sin ropa a contraluz. Me subí a lo alto del Riesenrad de Viena. Corrí por la gran vía y desayuné en Starbucks. Conseguí una foto con Bugs Bunny. Me compré un vestido rosa y unas sandalias con lazos blancos.
Vi tres películas en un mismo día. Compré libros de segunda mano. Te enfadaste conmigo, me enfadé contigo y nos dimos un beso delante de la crepería que huele a mermelada. Escuché la banda sonora completa de Amelie. Rescaté mis libros de la clase de francés.
Aprendí a tirarme de cabeza en la piscina. Me bañé en un río. Perdí un pez. Hice pulseras de colores y se me pelaron los hombros. Vendí mis videoconsolas y sus juegos. Perseguí a un pato. Pinté mi habitación. Escuché Moon River muchas veces seguidas.
Y hasta creo que la bailé.





